miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lima





Lima es una de tantas ciudades bajo la dictadura de los carros. Las carreteras, desviaciones y otras vías cruzan desvergonzadamente la ciudad, permitiéndose derribar todo loque se cruce en su proyecto... Los carros no sólo dejan su huella en el urbanismo caótico, sino en el gris del smog que se acaba adheriendo a las paredes. Gris tan a juego con su cielo casi siempre encapotado. Los nuevos edificios también quieren su parte en este juego de la destrucción indiscriminada y aparecen aquí y allá, como lanzados sin orden ni concierto desde el cielo...Esta sólo es una primera impresión de una ciudad que como toda ciudad que se precie guarda sus pequeños tesoros, como el barrio de Barranco.

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