domingo, 29 de marzo de 2009

La magia de Viñales...


Mi última estación en Cuba fue Viñales, un pueblito de la provincia de Pinar del Río, en el Occidente de la isla. Por Viñales pasaron, a finales de agosto y principios de septiembre los huracanes Ike y Gustav, y es increible como en apenas tres meses, el pueblo se regeneró por la buena organización de sus habitantes.

Viñales es un pueblo cálido, donde el tiempo transcurre lentamente. La mayoría de las casas tienen mecedoras en el porche, donde los nativos y los turistas se sientan para disfrutar del clima rico de la noche o simplemente a leer y ver pasar la vida.

Yo guardo un gran recuerdo de este lugar, porque después de la lucha constante durante todo mi viaje contra el agobio de tener que seguir casi obligatoriamente las rutas turísticas, los malos encuentros con jineteros de diversa índole y otros encuentros adversos, por fin pude sentirme bien, bajando a toda velocidad con mi bici las cuestas del valle del Ancón, disfrutando de la naturaleza y del aire cálido, por fin sola, al menos aparentemente... ¡Que alivio, uf!

No hay comentarios: